27 septiembre 2009

El barquero inculto



Se trataba de un joven erudito, arrogante y engreído. Para cruzar un caudaloso río de una a otra orilla tomó una barca. Silente y sumiso, el barquero comenzó a remar con diligencia. De repente, una bandada de aves surcó el cielo y el joven preguntó al barquero:
-Buen hombre, ¿has estudiado la vida de las aves?

-No, señor -repuso el barquero.

-Entonces, amigo, has perdido la cuarta parte de tu vida.

Pasados unos minutos, la barca se deslizó junto a unas exóticas plantas que flotaban en las aguas del río. El joven preguntó al barquero:

-Dime, barquero, ¿has estudiado botánica?

-No, señor, no sé nada de plantas.

-Pues debo decirte que has perdido la mitad de tu vida -comentó el petulante joven.

El barquero seguía remando pacientemente. El sol del mediodía se reflejaba luminosamente sobre las aguas del río. Entonces el joven preguntó:
-Sin duda, barquero, llevas muchos años deslizándote por las aguas.
?Sabes, por cierto, algo de la naturaleza del agua?
-No, señor, nada sé al respecto.
No sé nada de estas aguas ni de otras.
-¡Oh, amigo! -exclamó el joven-.
De verdad que has perdido las tres cuartas partes de tu vida. Súbitamente, la barca comenzó a hacer agua. No había forma de achicar tanta agua y la barca comenzó a hundirse. El barquero preguntó al joven:
-Señor, ¿sabes nadar?

-No -repuso el joven.

-Pues me temo, señor, que has perdido toda tu vida.


"No es a través del intelecto como se alcanza el Ser: el pensamiento no puede comprender al pensador y el conocimiento erudito no tiene nada que ver con la Sabiduría"

Ramiro Calle
101 Cuentos clásicos de la India

14 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Que pesado el joven, yo creo que si no llega a hundirse la barca se lo carga igualmente el barquero.

Besos.

Duschgel dijo...

No veo tan clara la enseñanza que se extrae de este relato. No me atrevería a decir que el conocimiento erudito no tenga nada que ver con la sabiduría. Más bien diría que la sabiduría es la aplicación correcta del conocimiento, erudito o no.

En cualquier caso, bien empleado le está al joven sólo por su actitud despreciatova.

Duschgel dijo...

"despreciativa"... ejem...

Pandora dijo...

Yo creo que la sabiduría es más bien la aplicación del conocimiento basado en la experiencia. Que nada tiene que ver con la erudición. Ésa es mi opinión.

De todos modos pienso que la historia viene a contarnos metafóricamente, que el llenarnos de conocimientos, no siempre nos es de utilidad. Y también es una lección para el joven petulante y despreciativo, como dices tú.

Un abrazo, chicos!

Anónima dijo...

Yo creo que hay conocimientos y destrezas. Un deportista de élite no debería despreciar a un investigador ni viceversa.

Pero entiendo más el cuento como un reflejo de la sociedad de la información. Estamos saturados pero a veces no sabemos hacer las cosas más basicas como cocinar, utilizar un taladro... Y en particular, nadar, con lo que me gusta a mí el agua...

Enlanzando con SunTzu, la sabiduría empieza por conocerse a uno mismo, no?

Y a Ramiro Calle lo tenía como un yogui peculiar. En el instituto teníamos muchas bromas con una teoría que expuso de la reencarnación de las sardinas.

¡¡¡que recuerdos!!!

un besito

Un paseante dijo...

La sabiduría, según los postulados clásicos, nace de la humildad: sólo sé que no sé nada. El mundo está lleno de eruditos idiotas. El conocimiento y la sabiduría no son lo mismo, ni mucho menos: quien no es humilde nunca será sabio. Y hay más sabiduría en un anciano analfabeto que ha visto de todo que en un licenciado en cinco carreras que desprecia a los demás por eso.

Pandora dijo...

Muy buena aportación, Anónima.

¿Y eso de la reencarnación de las sardinas? Tienes que explicármelo...

Espero que los recuerdos hayan sido buenos.

Besos guapa

Belén dijo...

Muchas veces la practicidad es mejor que la sabiduría mental... si no que le pregunten al barquero!

Besicos

Pandora dijo...

Tienes razón Belén.

El barquero no perdió la vida. El erudito, seguramente, sí.

Besos

Pandora dijo...

Cuánta razón tienes con tus palabras, Paseante.

Cuántos van alardeando por ahí de sus carreras y despreciando a los que por diversas circunstancias no estamos llenos de títulos académicos.

Pero hay que ser humilde. Tratar de aprender con cada experiencia. Escuchar.

Sócrates lo sintetizó muy bien en la frase que has compartido con nosotros.

Anónima dijo...

ay! que he buscado lo de la sardina en youtube y no lo encuentro.

Y cómo ha cambiado Ramiro Calle, madre mía!!!

Creo recordar que a idea que defiende él de la reencarnación es bastante hinduista. Y entonces decía algo así como que en una vida anterior podías haber sido una sardina.
Eso a las 15 años hacía que nos mondásemos de risa...

un beso

Esencial dijo...

Bueno bueno bueno bueno bueno bueno....

Si yo llego a ser el barquero... qué tío más imbécil... Si hay algo que no soporto es la prepotencia...

En cuanto a la sabiduría... estoy de acuerdo con la necesidad de humildad y experiencia, pero ¡qué le voy a hacer!, tengo una relación casi patológica con mis libros, así que la erudición también la valoro, pero en su justa medida. Creo que la verdadera sabiduría está en el equilibrio, en la paciencia y la humildad.

¡Jamás en la prepotencia!

Dime que sabes mucho y te llamaré tonto.

Dime que tienes mucho y te pondré delante de lo que careces.

Besos a todos!!

Girlie dijo...

¿Sois todos filósofos o algo así?

La sabiduría está en todas partes si sabemos encontrarla. Esa es mi opinión. No es malo ser erudito, ni ser analfabeto. Lo importante es que todos podemos aprender algo nuevo cada día. Lo malo es que a veces no somos capaces de verlo. Y los arrogantes acaban ahogados, claro.

Un beso para cada uno.

Pandora dijo...

Bueno Anónima, la verdad es que a veces fantaseo pensando en qué animal me gustaría reencarnarme (si ello fuera posible, que lo dudo). Siempre pienso en animales bellos como el delfín, el caballo o el águila. En sardinar, la verdad es que no, jejeje.
No me extraña que os hiciera gracia.
Besos.

Claro que la erudición es buena, Esencial. Pero como bien dices, el equilibrio, la paciencia y la humildad. Eso me ha gustado mucho.
Es cierto que la prepotencia es detestable.
Un beso guapa.

Los demás no lo sé, Girlie, pero yo, desde luego q no soy filósofa. Qué más quisiera...
Pienso como tú, que los arrogantes acaban ahogados... en su propio analfabetismo, al creerse por encima de los demás.
Un beso guapetona.