25 octubre 2007

Fuerza y Honor



Ésta era la frase con la que se despedía Juan Antonio Cebrián. Ésta vez no le dio tiempo a despedirse y se ha ido para siempre. A veces es difícil imaginar cómo te puede afectar la muerte de alguien a quien no conoces en persona pero que te ha acompañado durante tantas madrugadas.

Comencé a escucharle en su programa "La Rosa de los Vientos" en una noche de insomnio de hace unos cuantos años. Desde entonces me volví una rosaventera. Escuchándole era difícil sentirte mal. Tenía una voz cálida y cercana y un gran sentido del humor. De todas las secciones del programa, esperaba con ansia "Pasajes de la Historia". Seguro que muchos están de acuerdo conmigo si digo que fue capaz de conseguir que le gustara la Historia incluso a los que la suspendían en el colegio de pequeños.

Los que le conocieron destacan de él su calidad humana. Y ahora se ha ido con 41 años y sin avisar. Aunque si como dicen, una persona no muere mientras haya alguien que la recuerde, Juan Antonio Cebrián vivirá mucho tiempo.

En fin, desde que me enteré el sábado quería escribir algo, pero supongo que todo lo que pueda decir está dicho ya.

Espero que su esposa, su hijo y todos sus seres queridos puedan afrontar con valentía y serenidad su pérdida.

Juan Antonio, espero que allá donde estés, sigas estando, como tú decías, alegre y feliz como una lombriz.

Fuerza y Honor. Hasta siempre.


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