31 mayo 2007

Supersticiones

¿Eres de los que no pasan debajo de una escalera, nunca dejan el sombrero sobre la cama, jamás abren un paraguas en un lugar cerrado, les entra un ataque de ansiedad si se les rompe un espejo o se niegan a salir de casa en martes y 13? Si es así, no te preocupes, la mayoría de las supersticiones tienes un origen poco o nada misterioso. Ahí van algunas:

Espejo roto: Los factores económicos son para algunos, la razón de esta superstición. Los primeros espejos se fabricaban en Venecia durante el siglo XV y estaban recubiertos por una lámina de plata. Eran muy caros, y las señoras para evitar que se rompieran, advertían a los criados que un espejo roto equivalía a siete años de mala suerte.

Paraguas: Dicen que nunca ha de abrirse un paraguas en el interior de la casa, ni siquiera en un recinto cerrado y tampoco en el vestíbulo o porche de cualquier lugar. Su simbología procede, no obstante de los parasoles orientales, símbolos de la realeza que dimana de la divinidad, y del palio. Desde ese ángulo, se interpretaba que usurpar la condición divina por medio del uso del paraguas o la sombrilla e interrumpir el itinerario del reino de la luz (el sol) contribuía a desairar a los dioses y sólo se permitía que, excepcionalmente, sustituyera al recinto personal de cobijo y protección (la casa) en las salidas al exterior.

Gatos negros: En Egipto el gato estaba considerado como la reencarnación de los dioses en el trance de comunicarse con los hombres y manifestarles su voluntad. Los gatos también eran momificados y todo aquel que se atrevía a matar un gato era acreedor de la pena de muerte.En el siglo XII la Iglesia comenzó una persecución a los gatos, a los que consideraba símbolo del diablo y cuerpo metamórfico de las brujas. Se alentó de tal forma esta persecución que llegó a convertirse en espectáculo la quema de estos animales en las hogueras la noche de San Juan.
Otro día, más.

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