03 octubre 2009

La flor de la honestidad


Se cuenta que allá para el año 250 A.C., en la China antigua, un príncipe de la región norte del país estaba por ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, él debía casarse. Sabiendo esto, decidió hacer una competencia entre las muchachas de la corte para ver quién sería digna de su propuesta. Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío.

Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque sabía que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el príncipe. Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombró al saber que ella quería ir a la celebración. Sin poder creerlo le preguntó: "¿Hija mía, que vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Sácate esa idea ins ensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura" Y la hija respondió: "No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz"

Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más bellas ropas, con las más bellas joyas y con las más determinadas intenciones. Entonces, finalmente, el príncipe anunció el desafío: "Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura
emperatriz de China"

La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean: costumbres, amistades, relaciones, etc. El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en las artes de la jardinería, cuidaba con mucha
paciencia y ternura de su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con el resultado. Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido. Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor era más profundo. Por fin, pasaron los seis meses y nada había brotado. Consciente de su esfuerzo y dedicación la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordadas sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos.

En la hora señalada estaba allí, con su vaso vacío. Todas las otras pretendientes tenían una flor, cada una más bella que la otra, de las más variadas formas y colores. Ella estaba admirada. Nunca había visto una escena tan bella. Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de pasar p or todas, una a una, anunció su resultado. Aquella bella joven con su vaso vacío sería su futura esposa. Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada. Entonces, con calma el príncipe explicó: "Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en emperatriz: la flor de la honestidad. Todas las semillas que entregué eran estériles"

11 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Qué bueno.
Genial.
Me has recordado cosas...

Besos.

Duschgel dijo...

¡Coño! Pues los pensamientos que planté hace tres meses deben de representar muy bien la honestidad, porque de esas semillas no ha salido na de na XD

Aparte de eso, un bonito cuento que representa la importancia del sentimiento puro. Eso sí, bonito sería que a los dirigentes (o cónyuges de dirigentes) los eligieran por su honestidad.

Besos

Un paseante dijo...

Viene siendo una versión asiática de La Cenicienta. Honestidad, bonita palabra, flor rara del jardín de las rarezas.

Belén dijo...

Y quién es al 100% honesto en una sociedad llena de trampas como la que estamos inmersos?

Besicos

betty dijo...

si como en el cuento de cenicienta, acá cambiamos las zapatos por la semilla, y como debería ser siempre en esta vida, la honestidad por encima de todo...hermoso relato
besos amiga, buen finde!!!!

Pandora dijo...

Me alegro de que te haya gustado, Toro.
Y espero que los recuerdos que te ha traído hayan sido agradables. Lo contrario me haría sentir mal.
Un abrazo.

Sí, Duschgel, sería bonito que los dirigentes fueran honestos. Sobre todo por la responsabilidad que sus actos comportan.
Un besote guapa.

Sí, Paseante. Creo que casi todas las cualidades deseables en el ser humano se representan en cuentos que tienen diferentes versiones en distintas culturas pero que vienen a explicarnos lo mismo.
Lamentablemente, como bien dices, la honestidad es una flor rara.

Sí, Belén. No creo que nadie seamos honestos al 100%. Resulta difícil ser auténtico, genuino, coherente y sincero con nosotros mismos y con los demás, pero pienso que al menos, hay que intentarlo.
Besos guapetona.

Sí, Betty, así debería ser. Si todos pusiéramos de nuestra parte para que así fuera, quizá todo comenzaría a cambiar...
Besos para ti también guapísima y feliz fin de semana.

Ana dijo...

Pues, si, creo que hay que intentar ser honesto al 100% aunque, no siempre lo consigamos, pero, si todos aportamos nuestro granito de arena, todo iría cambiando, vivimos en un mundo donde la honestidad no es una de las cualidades más comunes, por el contrario, es de las menos comunes, imperan otras cosas como las ansías de poder que hacen volverse a la gente deshumanizada,es una lástima
Un besin

Anónima dijo...

Yo creo que para ser honesto con los demás primero hay que serlo con una mismo.
Ella no tenía miedo...

Un besete, Pandora

Esencial dijo...

Estoy con Anónima. Muchas veces somos deshonestos con los demás porque somos incapaces de aceptar nosotros la verdad, porque nos mentimos más y con peores consecuencias a nosotros mismos.

A veces los más honestos son los más ingenuos, y como dice Belén, vivimos en una sociedad llena de trampas, y de trampa en trampa se queda la ingenuidad,...

Besos a todos.

Girlie dijo...

Bufff, me has hecho pensar en demasiadas cosas Pandorilla. Por desgracia vivimos rodeamos de deshonestidad, en absolutamente todo. Cuesta mantener la ilusión y las ganas de soñar. Cuesta intentar no pensar en todo esto.

Un beso.

Pandora dijo...

Ojalá todos hiciéramos lo que tú dices Ana. Lamentablemente, no es así. Pero nunca hay que perder la Esperanza.
Besos Ana.

Es cierto Anónima, ella fue honesta, sobre todo consigo misma. Lo cual, ya es muy importante.
Un besote para ti también guapísima.


A veces es difícil aceptar la verdad Esencial. Pero creo que el darle la espalda, a la larga, no trae mas que complicaciones. Eso, como poco.
Besos brujita.

Girlie, no quería apesadumbrarte.
Es cierto que cuesta mantener la ilusión muchas veces. En ocasiones se ve todo tan negro, verdad? Pero bueno, todas las mañanas vuelve a salir el sol. Pensaremos en eso.
Un abrazo.