29 julio 2009

La mirada del amor


El rey estaba enamorado de Sabrina: una mujer de baja condición a la que el rey había hecho su última esposa.

Una tarde, mientras el rey estaba de cacería, llegó un mensajero para avisar que la madre de Sabrina estaba enferma. Pese a que existía la prohibición de usar el carruaje personal del rey (falta que era pagada con la cabeza), Sabrina subió al carruaje y corrió junto a su madre.

A su regreso, el rey fue informado de la situación.

-¿No es maravillosa?-dijo-Esto es verdaderamente amor filial. No le importó su vida para cuidar a su madre!! Es maravillosa!

Cierto día, mientras Sabrina estaba sentada en el jardín del palacio comiendo fruta, llegó el rey. La princesa lo saludó y luego le dio un mordisco al último durazno que quedaba en la canasta.

-¡Parecen ricos!-dijo el rey.

-Lo son- dijo la princesa y alargando la mano le cedió a su amado el último durazno.

-¡Cuánto me ama!-comentó después el rey-, Renunció a su propio placer, para darme el último durazno de la canasta.¿no es fantástica?

Pasaron algunos años y vaya a saber por qué, el amor y la pasión desaparecieron del corazón del rey.

Sentado con su amigo más confidente, le decía:

-Nunca se portó como una reina…¿acaso no desafió mi investidura usando mi carruaje? Es más, recuerdo que un día me dio a comer una fruta mordida.

26 cuentos para pensar de Jorge Bucay

2 comentarios:

Esencial dijo...

Pobre Sabrina....
Lo que más le gustaba al rey de ella, es lo que luego condena su amor....

Pero por desgracia, suele pasar demasiado amenudo...

El amor nos obliga a una lucha continua contra las rutinas y las costumbres. NO hay que dormirse en la quietud de la felicidad.

Un beso brujilla.

Pandora dijo...

A mí me hacia gracia (entre comillas) constatar que lo que en unas circunstancias nos parece maravilloso, de repente cambia nuestra percepción de las cosas y pasa a ser algo vulgar, incluso negativo. Lo que en un momento fue un gesto de generosidad luego se convirtió en algo criticable.

En fin, no somos perfectos...

Me gustaría, dentro de cinco años por ejemplo, girar para mirar atrás y constatar que he mejorado.

Espero poder contártelo si lo consigo.

Un abrazo bruja!